domingo, 21 de julio de 2013

LA MANERA ISLEÑA (un aporte abierto a la construcción de un normativa que refleje los usos y costumbres isleños)

LA MANERA ISLEÑA

Este texto es tan sólo un aporte para la reflexión sobre cuáles son nuestras formas de hacer las cosas en las islas del Delta, en contraposición a lo que creen los que escriben normas que no reflejan en absoluto la realidad.

En la isla existe un modo tradicional de hacer las cosas, llamado “modo de vida isleño”, “identidad isleña”, “ser isleño”, etc. Estas frases se repiten por demás, pero nunca se define claramente que decimos cuando las decimos, y tal vez no sea posible hacerlo claramente. Pero sí se puede decir qué cosas NO pertenecen a la tradición, la identidad, o el modo de vida isleño.
Dicen los que saben que las buenas leyes son las que reflejan bien los usos y costumbres de una población determinada. Hay una manera de hacer las cosas, y los que hacen las reglas sólo ponen por escrito esas formas, y así sale una ley realista, y posible de ser cumplida. Las leyes que no son de este tipo, son las leyes malas, que no reflejan la realidad, y que no se pueden cumplir, por lo que se vuelven tan sólo un catálogo de multas o castigos por incumplimientos.
Hay un tesoro que los que fomentan el turismo en el Delta dicen querer rescatar permanentemente, y es la arquitectura isleña, el modo en que el isleño se ha acomodado y adaptado al humedal, no sólo funcionalmente, sino estéticamente.
En cuanto a la construcción de viviendas en el Delta, los más viejos dicen: “El islero construye su rancho arriba del agua, y abajo del viento”. Los que así dicen, están poniendo en palabras la tradición de construir palafíticamente –sobre pilotes-, las típicas casas bajas y alargadas, que distribuyen el peso lo más horizontalmente posible sobre nuestros blandos suelos, y bajo las inclemencias del viento sudeste.
La construcción realizada por los isleños, para sí mismos o para otros es un claro caso de adaptación perfecta del hombre al medio en el que vive, en este caso, el humedal inundable del delta del Paraná.


1.      El terreno
Naturalmente, el isleño elegía el terreno para construir su casa buscando el albardón natural más alto, para estar la mayor cantidad de días posibles libre del repunte.
El isleño adapta su rancho al medio, y no al revés. Quita la menor cantidad de plantas posibles, y construye el rancho en el lugar más alto. Siempre cerca de la costa. Para mejorar el drenaje del terreno puede hacer algunas zanjas, pero no impedirá la entrada del agua. Sólo puede hacerlo el pequeño y mediano productor forestal, haciendo algún ataja repunte que de ninguna manera impide el ingreso de la marea, sino que lo ayuda a regular un poco la entrada, pero que no modifica el funcionamiento del humedal.

2.      La Casa y los materiales.
En la isla no hay casos de derrumbes ni tragedias por desmoronamientos de viviendas, con excepción de las que se han caído por la erosión de las costas debido al excesivo tráfico fluvial de un tipo de turismo nocivo para la región, que no asume de ninguna manera el daño que provoca. El saber popular del islero lo ha llevado a construir viviendas seguras, con las sencillas comodidades que necesita: un espacio de cocina y para comer, un baño, y las habitaciones necesarias. Puede tener alguna galería para el fresco en el verano. La vida del isleño transcurre prácticamente afuera de la casa, por lo que la visión del mundo desde la que él construye su casa no es la misma con la que un arquitecto urbano puede diseñar sus proyectos, para una familia que vive puertas adentro en una ciudad o barrio privado.
Las casas isleñas eran originalmente de barro, sobre pilotes de madera, que con un buen mantenimiento, lograron excelentes resultados demostrando un reconocido valor arquitectónico, estético, térmico, y de gran calidad constructiva. Todavía se ven casas de más de 100 años por los arroyos.
También hay un uso muy difundido de la madera y la albañilería, con buenos resultados. Este tipo de construcción también se adapta muy bien al humedal, y no existen argumentos convincentes para alentar o desalentar uno u otro tipo de construcción. Sobre todo en la primera Sección, debido a la gran difusión de las casas de fin de semana, hay una gran cantidad de familias que viven del trabajo de los carpinteros, albañiles, fleteros, etc. Estos trabajadores han logrado una calidad constructiva poco común, y son consultados en reiteradas oportunidades por profesionales arquitectos que desconocen los pormenores de la construcción isleña.
3.     
      Las fachadas 

Las originales casas isleñas tienen una similitud bastante homogénea: la casa alargada sobre la costa, baja, con una galería al frente o perimetral, y un techo a dos o cuatro aguas.
Hace ya décadas, cuando comenzó el furor turístico en la primera sección, la gente de la ciudad construyó las casas de fin de semana dando su impronta estética personal e individual, lo que dio a las islas de Tigre ese toque heterogéneo y atractivo que expresa una diversidad enorme en lo cultural, lo social y lo estético, haciendo de la primera sección de islas el punto del partido de Tigre con mayor armonía en la diversidad, y el punto con menor fragmentación social y conflictividad.
Existe en otros lugares llamados “barrios privados”, una intención de homogeneizar la estética de las construcciones. Este es un concepto importado de los Estados Unidos que pretende limitar la espontaneidad personal, y el derecho de las personas a vivir en una casa que guarde el estilo que más le guste.

4.      La autoconstrucción y el trabajo para “afuera”.
En la isla existe una gran tradición de autoconstrucción. El isleño suele hacerse él mismo el rancho. En general sabe cómo hacerlo, y si no, pregunta a uno que sí lo sabe. El vecino ayuda dando consejos y explicaciones, prestando herramientas, o ayudando concretamente a construirlo. Así se logra que las casas guarden casi todas ellas los principios de construcción aplicables al humedal: alturas, dimensiones de las columnas, zapatas, vigas, distribución de pesos, etc.
El isleño que es constructor, es un trabajador múltiple e independiente, sin patrones,  que trata con el cliente, hace los diseños, los presupuestos, garantiza la logística de materiales, y lleva a cabo el trabajo en el lugar todos los días. Puede contratar por un jornal a otro isleño vecino que lo ayudará a realizar la obra, y que irá aprendiendo además el oficio de construir en la isla, saber que sólo se aprende bien de esa forma.

5.      Tratamiento de aguas residuales (sistema de humedal artificial) 






Es indispensable colocar cámara séptica para que los sólidos y no tapen el sistema. De ahí pasamos al humedal artificial, que no es otra cosa que una gran maceta donde se encuentran las plantas. Éstas pueden ser juncos, totoras, lirios, y cualquier planta adaptada a la inundación permanente de agua. Se calcula una superficie de 3 Mts 2 aproximadamente por persona habitante de la casa. Es necesario que le de el sol la mayor cantidad de tiempo posible ya que así la actividad de las plantas es mayor generando un tratamiento más eficiente.
      Es importante generar el albardón que puede ser hecho con tierra para abaratar costos. El fondo debe tener pendiente de 2 centímetros por metro hacia la salida y su función es generar una contención para la arena que usaremos como sustrato para las plantas, así como para evitar cualquier pequeña marea dentro del mismo. Antes de colocar la arena es importante colocar una manta de plástico de suficiente espesor para evitar que parte del efluente contaminado se filtre hacia el suelo contaminándolo.
      Sobre el plástico cubrimos con arena un espesor de 60 centímetros, salvo en el sector del caño de salida, donde debemos colocar piedra partida como se ve en los gráficos.
      La última parte es la caja de inspección y nivel. Es necesario hacerla de ladrillo y revocarla en el interior. Su función es regular el nivel del agua en el humedal o inspeccionar el agua del tratamiento.

6.      El agua  
La manera tradicional del isleño para el uso del agua era la de sacar directamente el agua del río, y filtrarla con una vasija de barro.


La contaminación de los arroyos más cercanos al continente, víctimas del descontrol total en la industria y las fiscalizaciones que el Estado debería realizar, es cada vez más preocupante. El isleño ve cómo de afuera le contaminan el agua que usaba para tomar, cocinar, bañarse, lavar, regar sus cultivos, y de la que sacaba parte de su dieta.
La mayoría de las viviendas actuales toman el agua del arroyo con un bombeador eléctrico, que la lleva a un tanque cisterna. Allí se le pone sulfato de aluminio -un producto decantador-, y un poco de lavandina. El agua decantada se sube a otro tanque en altura mediante un bombeador, que es el que le da presión de agua al interior de la casa. No existe red de agua potable a la cual conectarse en la isla.
El agua para consumo se toma de zinguerías colocadas en los techos para capturar el agua de lluvia en tambores, se busca en continente de la red de agua en bidones, o se compra agua embotellada a precios carísimos.

7.      El gas 


No existe red de gas natural en la isla. Las viviendas funcionan con una garrafa, y una manguerita que conecta los artefactos como cocinas o calefones. No se conocen casos de accidentes o tragedias que lamentar.
También existe una gran reserva en el delta de gas metano, el “gas de los pantanos”, recurso que si fuera desarrollado y alentado por el Estado o por otro tipo de institución sería la solución ideal para la población isleña. Hasta ahora existen sólo casos individuales y aislados de isleños que tengan en sus casas este sistema.

8.      La electricidad
La isla es “electrodependiente”. La empresa EDENOR tiene abandonado por completo el territorio isleño y no cuenta con la infraestructura necesaria para abastecer a la población sobre todo en invierno, cuando los isleños enchufan las estufas para calefaccionar sus hogares. También, ha ocurrido que el auge turístico con una mirada urbana, ha promovido un tipo de alojamiento de “confort” igual al de la ciudad, por lo que la instalación de artefactos de frío-calor, de altísimo consumo, hace que los fines de semana largo en invierno o en temporada de verano, se sufran reiterados cortes por colapso de la red instalada.

9.      Camino en la costa sin pasarelas turísticas.
El delta es muy variado. Existen zonas de mayor población, donde los vecinos deben caminar por el frente de las casas hasta llegar a los muelles públicos, y otras zonas más despobladas donde la gente no camina, sino que sale de su casa hasta su muelle, para subir a su embarcación o tomar la lancha colectiva.
A la hora de pensar este camino, debe tenerse en el centro al isleño. En las zonas pobladas, de mayor tránsito a pie, debería someterse a la decisión democrática del barrio la de hacer o no una cinta de cemento, de gran ayuda para las personas mayores, con movilidad reducida, madres con niños que van hacia las escuelas o centros de salud, u otros.
En las zonas despobladas donde no se camina, es absolutamente innecesario, sino perjudicial, hacer cualquier tipo de camino, excepto los cruces de zanjones.
Debe desalentarse completamente el tránsito a pie del turismo masivo, que invade la intimidad del isleño, la tranquilidad y la higiene. No deben hacerse pasarelas o caminos con fines meramente turísticos, ya que la transformación total de la tranquilidad e intimidad del paisano isleño se vería invadida por completo, arruinando uno de los pilares del “modo de vida isleño”.

10.  Iluminación  

Es sabido que la excesiva iluminación perjudica a la fauna nocturna, y a la navegación. No debe haber iluminación pública, excepto quizás, y también podría someterse a la decisión de la gente de cada arroyo o barrio, en algún puente o pasarela que implique algún riesgo. Pero no más. En los muelles particulares, con una simple bombita de muy bajo consumo e intensidad, para “marcar” la posición del muelle y evitar algún accidente basta. No debe haber reflectores ni iluminadores de alta intensidad.





7 comentarios:

  1. Felicitaciones por el artículo. Tiene un año de antigüedad, pero recién lo pude ver porque antes no tenía una conexión a internet que me permitiera navegar sin quedarme luego incomunicada. Comparto completamente TODOS los aspectos y conceptos aquí expuestos. Realmente refleja nuestra identidad. Abrazos! Vivi de la Isla

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  2. Hola !! Articulo muy interesante sobre la manera isleña !! Nosotros justo acabamos de mudarnos al Delta asi que intentamos informarnos y aprender de todo. Estamos buscando mas informacion sobre el tratamiento de aguas residuales... (Resiego de inundacion, mejor ubicacion... en fin, cualquier dato sera util....) Muchissimas gracias!
    msvionnet@gmail.com
    Excelente articulo !!!
    hasta pronto. Maria y Eddy del Pajarito

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  3. Muy buen artículo! Aunque no soy isleño, vivo en una zona donde carecemos de cloacas y buscando un humedal artificial leí toda la nota. Gracias por compartirlo con nosotros!

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  4. Muchas gracias por la información ! Muy útil!

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  5. Excelente artículo que acabo de leer luego de adquirir una fracción en la tercera sección del Delta. Son lineamientos básicos de respeto a las tradiciones y de convivencia que a quienes no somos isleños nos marcan un camino..... muchas gracias ¡¡¡¡

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