sábado, 25 de febrero de 2012

VISITA A LA RESERVA AMBIENTAL MONTE BLANCO

El pasado martes tuvimos la gratísima oportunidad de visitar uno de los lugares más espectaculares de nuestro vasto delta: la Reserva Ambiental Monte Blanco, situada sobre el imponente Paraná Guazú y el arroyo Merlo, en la provincia de Entre Ríos.




El Guazú desde la costa de la Reserva Ambiental Monte Blanco


            Se trata de un emprendimiento privado llevado adelante por los isleños Ignacio Riestra y su esposa Flavia en su enorme quinta de alrededor de 700 hectáreas. Esa tierra, que había pertenecido a la familia, trabajada históricamente como empresa forestal, hoy va tomando una nueva fisonomía de la mano de este descendiente inquieto por la naturaleza autóctona del delta.
            En una visita por amistad, el experto en flora y fauna nativa isleña Hernán Laita, logró concientizar a Ignacio y a Flavia de la potencialidad de reconstitución de la flora original que tenía su quinta. De esta manera, comenzó a nacer la idea de poner todo el esfuerzo para conformar una verdadera reserva del Monte Blanco (como se denomina al conjunto de vegetación nativa del delta), que hoy se ve casi por completo extinguido debido a la sustitución de éste por la plantación de frutales primero, y luego por la forestación del álamo y el sauce.
            La Reserva cuenta con una gran porción de humedales que no han sido tocados por el hombre, la que se ve poblada de infinidad de plantas nativas como ceibos, canelones, anacahuitas, caraguatás, todas las especies del pajonal, etc, y su convivencia con la consiguiente fauna autóctona: carpinchos, ciervos, culebras, aves de todo tipo de las que destaca siempre la elegancia de la garza mora, nutrias, etc.
            Otra parte de la quinta permanece aún con plantaciones de álamos, la que poco a poco será reemplazada por especies nativas para la restitución del monte original. Flavia comentó: “antes de cortar los álamos, hacemos una inspección detallada, sacamos las nativas para que no sean destrozadas por la tala, y luego las trasplantamos. La idea es no volver a plantar álamos, y dedicar toda la quinta para Reserva”.
            La Reserva Ambiental Monte Blanco está preparada para recibir al turista que anhele conocer el delta original, profundo. Que desee conectarse con su silencio, sumirse en la contemplación de la paz del arroyo Manzanito o la vastedad del Guazú. Para el turista que busque, por medio del diálogo cordial con los anfitriones, conocer la vida del isleño, su trabajo, su contacto con la fauna y la flora original.


Arroyo Manzano chico al amanecer, dentro de la reserva










            La charla y los mates con la familia anfitriona se da en su auténtica casa isleña, a cuatro aguas, galería perimetral y barandas en cruz, de más de 80 años de antigüedad, y la perrada alrededor de las piernas. Nada de circo sofisticado ni cool; la isla, tal como es.
            Caminando por los albardones interiores, (formaciones naturales que se dan en el interior de las islas) es posible la observación de todo tipo de aves, la fotografía, o la simple desconexión total.
            La reserva cuenta una zona para armar campamento, y una exquisita cabaña reconstruida por sus dueños sobre la increíble costa del manzanito. No hay electricidad, por lo que es una buena oportunidad para desenchufarse de todas las cadenas tecnológicas que atan al hombre moderno.
            Hasta allí se puede llegar en embarcación propia, a motor o a remo, y en lanchas colectivas de la empresa Líneas Delta Argentino (consultar horarios en la Estación Fluvial de Tigre o vía telefónica al 4731-1236)
            Para consultas o reservas, comunicarse al 156-950-7137 con Ignacio o Flavia, o  en Facebook, Reserva Ambiental Monte Blanco, y comunicarse con Alberto.

1 comentario:

  1. Vamos tío de que coños hablas una perrada en una reserva ambiental ni tu sabes lo que escribes eres un pobre capullo

    ResponderEliminar